cotilleos, chafardeos, otros meneos
He leído en una web avilesina (www.asturiasopinion.com) esto que sigue:
"Joaquín Arestegui es uno de esos políticos a los que no se les conoce ni oficio ni beneficio, y que lo único que persiguen, por encima del bien común, es el bienestar personal. Podemos dar fe que lo ha conseguido, a sus 44 años lleva ya 15 viviendo de la política, y la verdad es que no se le da nada mal vivir de ella. En la actualidad compagina dos cargos políticos, diputado en la Junta General del Principado de Asturias, y concejal del Ayuntamiento de Avilés. Como es obvio cobra y bien por ambos “trabajos”, con riesgo a quedarme corto, en torno a los 4.000 euros mensuales. No está mal para una persona que más bien aporta poco o nada a su ciudad, pero se vale de ella para lograr sus metas"
La verdad es que no le falta razón al autor de esta invectiva, pero ¿por qué no jugar a cambiar el nombre de Joaquín Aréstegui por el de otro conspicuo político local. ¿Por cuál? Es parte del juego.
Hoy llueve, no demasiado, pero ahí está, todo el suelo mojado. En el ayuntamiento también llueve... ¿Por qué no se mojan? Ya tenemos plan